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Terra
La Coctelera

Inasequible al desaliento

Cuando uno nace desgraciado, con sus cojones se tropieza. Lo decía mi madre, de la que tengo que hablaros un día.

Vale que con las elecciones (por cierto, menuda pifia, ni Compromís ni hostias, sólo queda la Revolución) he andado muy liado (menuda campaña de mierda que nos han montado la derecha y la izquierda burguesa), pero si hace mil años que no escribo, con lo que a mi me gusta criticar el mundo cómodamente sentado en mi sillón, ha sido por causas de fuerza mayor.

No podía entrar en mi blog, La Coctelera no me reconocía la clave de usuario. Hoy parece que esto chuta, tras comunicar mi situación a los administradores por escrito (en mail, evidentemente). Tampoco podía acceder a los vuestros, ya que al pinchar en vuestra dirección o teclearla en la barra del navegador, me volvían a pedir la clave, que evidentemente no funcionaba.

En fin, los problemas técnicos parecen arreglados, así que en cuanto disponga de algo de tiempo me pongo al día. Y doy mi parecer sobre el descenso a los infiernos de la izquierda (en general, la burguesa, la comunista y la nacionalista) en esta bella Comunidad llamada Valenciana para no herir susceptibilidades.

Un saludo, compañeros.

PD: Gracias, supositorio del metal, por tu personal comentario. A nadie le molesta que le demuestren aprecio.

PD2: Mi anterior blog había llegado más lejos de lo que pensaba. Una profesora de la Universidad cuyo nombre mantendré en el anonimato, y con la que he charlado hoy por casualidad, me ha llamado la atención porque había desaparecido. Ladran, luego cabalgamos, que dicen los liberales (o algo asín).

Siniestro Total (O por qué el bajo se cruza siempre que vas a dejar el vaso)

Jueves 3 de mayo, 23,20 de la noche. Sala Stereo, Alicante. 20 eurazos en taquilla. Lección magistral sobre cómo ser punk con 60 tacos. Siniestro Total.

La pasta que me ahorré en el Viña por ir al Viña original (ahora, como han ganado el juicio, los dos festivales se autoatribuyen la marca) me la dejé el jueves en una de esas salidas improvisadas que son las que mejor resultado dan. Acabé de currar a las 10 y media (nunca sé a ciencia cierta cuándo terminará mi jornada), y Rem y yo salimos escopetados hacia la Stereo, a diez minutos de mi curro.

Tras los 20 euros de rigor, empezamos a engullir cerveza como animales mientras la sala se llenaba, se caldeaba el ambiente, y los punkis (todos cuarentones, claro, excepto cuatro raritos como nosotros) empezaban a protestar. La hora fijada eran las 10,30 y habían pasado tres cuartos de hora.

La Sala Stereo es un garito con pretensiones psicodélicas en el que la San Miguel cuesta 3,5 euros y los cubatas 6. Con capacidad para unas 300 personas (de ahí el precio de la entrada), en el escenario no cabría un grupo con más de cinco componentes. Pero ahí he asistido a dos de los mejores conciertos de mi vida (son tantos, y tan buenos, que igual es injusto, pero sí tenían algo especial: los conciertos en recintos pequeños son más intensos), el de La Fuga, hace cuatro años, y el del jueves. Pero el del jueves se lleva la palma.

Para empezar (tras la inevitable sintonía de Corrupción en Miami), arrancaron con "Cuánta puta y yo qué viejo" (1988), algo inesperado, y metieron caña con los clásicos de siempre y las últimas creaciones. Letras tan profundas como "Bésame, soy gallego", o "Al fondo derecha". La sala se vino abajo con "Ay, Dolores" (no confundir con la de Reincidentes), y afónica en el ecuador del concierto, con "Bailaré sobre tu tumba".

Sin embargo, quizá por eso de la Ley contra la Violencia de Género, del repertorio han desaparecido ya piezas como "Hoy voy a asesinarte", y la del matrimonio gay ha mandado al olvido "Más vale ser punki que maricón de playas" o "Qué tal, homosexual".

Tras el falso final, volvieron con tres insustituibles como "Miña terra galega", "Diga qué le debo" (afonía total), y terminaron con una versión aceleradísima de "Ayatolláh", tras la que no daban más.

Si los Rolling, cuando acaben de cambiarse la sangre, quiéren saber cómo seguir siendo rockero a los sesenta y no parecer un grupo del Imserso, que se pasen por su próximo concierto, el 11 de mayo en Valencia. Dando la cara, tres tíos con seis décadas a sus espaldas, vestidos de traje, y un Julián Hernández (voz) con unas gafas enormes sin las que ya no ve un pijo. Pero había que verlos, y oirlos.

Además de buenas canciones, la lengua de Julián sigue igual de afilada que su cerebro. Comenzó con un "Buenas noticias, Lola Flores también está en la cárcel", siguió parodiando la canción del "Taxista guay" (en Versión Original Subtitulada, de Noche Hache), cortó el comienzo de "Loosing my religion" de REM para hacer un gesto despectivo y gritar "Heavy metal", e inundó la sala de monólogos impagables. Casi al final, cuando pidió aplausos para todo el grupo, nos hizo aplaudir "al médico que llevamos para que nos cuide los achaques", y antes de despedirse, dejó en el aire una duda fundamental (palabra que no cesó de repetir): "¿Por qué el bajo siempre se cruza cuando vas a dejar el vaso?"

Ya os decía que el escenario es muy pequeño.

Que se oiga en Benicàssim

Donde están los jipis, Matarile rile rile...

Justicia Divina, que se dice. Matarile se lleva el Viña de Villarrobledo a Benicàssim porque, dice, el Ayuntamiento albaceteño no invierte en mejorar las instalaciones donde se ha organizado desde hace una década, y las "instalaciones" de la localidad castellonense le dejan con el culo al aire.

Cierto que cayó una tromba de agua impresionante, pero en más de un Viña hemos visto los conciertos con el agua hasta los tobillos, y no ha pasado nada. En Benicàssim hubo que desalojar a más de 1.000 jipis, con una manta y un caldito, y el sábado el sonido petó antes de que pudieran salir Mago. El domingo, los conciertos de consolación (mira que me hubiera gustado ver otra vez a Siniestro Total, pero en fin), y la gente, y los jipis, muy mosca.

En Villarrobledo (que por cierto, ha ganado el juicio por el nombre del festival), quetambién llovió (aunque no tanto), Matarile fue también tema de conversacióny de innumerables chascarrillos. Con un cartel notablemente más modesto (El Último Ke Zierre, Loquillo, Los Mojinos Escozíos, Porretas, Albertucho, Uoho, Def con Dos, Celtas Cortos...), fueron pocos los que no se acordaron del mafioso mayor del Reino.

No sabíamos que estaban con el agua al cuello, pero aún así creo que nos oyeron. O se intentó, cuando Porretas pararon "La del futbol" ("con mi bota de vino /y mi bocata salchichón, /nos vamos a ver el futbol /como Dios está mandao") y animaron a los jipis a que cantaran tan fuerte "que se oiga en Benicàssim".

Vaya si se oyó.

PD: Recuerdos para Adolfo y Serafín, aunque se que no os llamais así. Nos vemos en 364 días.

"Ojos de bruto"

Iba a titular esta entrada "Por qué voy a ir a Villarrobledo y no a Benicássim", pero aún me estoy partiendo con la convocatoria que publica hoy cierto medio de comunicación identificado con la derecha monárquica. Eso sí, después explicó por qué voy a ir a Villarrobledo.

En dicho periódico, que inició una cruzada años ha contra Sociedad Alkohólika tras un "magistral" artículo que el "escritor" Alfonso Ussía tituló sutilmente "Hijos de Puta", ahora se publicita a toda hostia el Viñarrock (donde actúan, entre otros, SA), porque se ha venido a Benicássim en lugar de quedarse en un pueblo gobernado por el PSOE.

Pues bien: la convocatoria del Viñarrock luce en las páginas de agenda del citado diario, donde se anuncian, entre otros, grupos como "Suaves" (sin "Los"), o "Mago Öz" (sin "de"). Sin embargo, el más gracioso de los grupos inventados es, sin duda, el que sigue: "Ojos de BRUTO". Con dos cojones.

Pese a tan sugerente cartel, yo iré a Villarrobledo (sin pagar un duro, por cierto, al devolver la organización los dineros de las entradas anticipadas en premio a la "confianza") porque el Viña no era un festival, era un lugar.

Buenos grupos los de Benicássim, sí. Pero si quisiera escuchar buena música compraría entradas para la Ópera y la Orquesta de Viena. El rock, cuando le quitas la caja de plástico, las camisetas de quita y pon y las soflamas vacías y demagógicas, es una actitud.

De eso sabe Loquillo ("Acababa de morir Enrique Urquijo, de Los Secretos, y me fui a emborracharme con Jaime Urrutia, de Gabinete. Me dijo: Loco, si algún día muero, cuida de mi mujer y mis hijos. Eso es rocanrol", dijo en una ocasión). Quizá por eso, o no, Loquillo actuará, de traje, en el Villa-rock-bledo. Y por eso yo estaré allí.

PD: A los amigos, gracias por su comprensión, sus ánimos, y su discreción.

Amor al sillón, ¿por qué no?

No soy el primero, y no voy a ser el último. No somos lo que hacemos, sino lo que sentimos. Eso no me lo cambian. Hay veces que bonitas aventuras de libertad plena terminan cuando quieres emplear esa libertad en algo. Si recibes dinero, recibes órdenes, como dijo un invitado al programa de Santiago Segura.

Leed el Manifiesto Comunista, y entenderéis que me siento alienado. Y no le voy a poner remedio. Al menos lo se.

SKA-P trabajaba para una multinacional. Los discos de La Polla cuestan 18 euros. ¿No iba yo a cogerle amor al sillón?